En mi ciudad hay un centro comercial y, en el centro, hay un coche – caravana que sirve hamburguesas. Yo pensaba que esas cosas las ponía el centro comercial, pero resulta que son empresas propias que llevan sus productos y que pagan un alquiler, como todos.
Cuando uno piensa en montar un food truck, lo primero que se imagina es vender comida y ya está, pero luego empiezas a pensar un poco más y te das cuenta de que hay muchas decisiones pequeñas que, si no las haces bien, te pueden complicar el día a día.
Me gustaría contarte, si tienes pensado invertir en algo así, qué debes poner para que no te falten cosas o se te salga todo de control.
El Food Truck en sí mismo
El food truck es el vehículo donde vas a trabajar cada día: es tu cocina, tu almacén y tu puesto de venta, todo junto. Es el sitio donde vas a pasar muchas horas, de pie, cocinando, limpiando y atendiendo a gente.
Por eso, antes de pensar en colores, rótulos o diseño exterior, hay que pensar en algo muy simple: si dentro se puede trabajar bien. Por eso, el tamaño es clave: si es demasiado pequeño, en cuanto entran dos personas ya estorba todo. Te giras y chocas, buscas algo y no sabes dónde está. Si es demasiado grande, puede darte problemas para moverte, aparcar o incluso para pagar permisos y tasas.
También hay que decidir qué tipo de food truck quieres: puede ser un camión, una furgoneta adaptada o un remolque. Cada uno tiene ventajas y desventajas, no todos sirven para lo mismo ni para todos los presupuestos, así que conviene pensarlo con calma.
La distribución interior es otro punto importante. Hay que tener claro dónde va cada cosa: la plancha, la freidora, la zona de montaje y el espacio para guardar alimentos y utensilios. Si todo está mal colocado, pierdes tiempo y te cansas más.
Por último, está lo que no se ve: electricidad, gas, agua y ventilación. Si esto falla, el negocio se para: es mejor hacerlo bien desde el principio.
Cocina y maquinaria para funcionar
Aquí es donde mucha gente se emociona y quiere meter de todo: freidoras enormes, hornos, máquinas raras… y luego no usan la mitad. En un food truck, menos es más: cada aparato tiene que tener un motivo claro, porque no hay demasiado espacio.
Si vendes hamburguesas, la plancha es clave: tiene que ser buena, fácil de limpiar y del tamaño adecuado. No hace falta la más grande del mercado, pero sí una que aguante horas de trabajo sin darte problemas. Lo mismo con la freidora si haces patatas u otros fritos.
Las neveras y congeladores son otro punto importante: tienen que mantener bien la temperatura, incluso con el calor del verano y con la puerta abriéndose todo el rato. Aquí no conviene ahorrar demasiado, porque si se estropea la comida, el problema es serio.
También hay que pensar en pequeños electrodomésticos: tostadoras, batidoras, microondas. Solo los que de verdad vas a usar, porque cada cosa ocupa espacio, consume energía y necesita limpieza. Cuanto más simple sea todo, mucho mejor se trabaja.
Y algunos olvidan la extracción de humos. Si no es buena, el calor se acumula, el ambiente se vuelve pesado y trabajar se hace incómodo, y esto se nota mucho dentro.
Colocar almacenamiento para no tenerlo todo de por medio
Uno de los mayores errores es no pensar bien dónde se guarda todo. En un food truck, el espacio es limitado y cada rincón cuenta. Si no hay orden, el caos aparece rápido.
Hace falta sitio para ingredientes secos, para bebidas, para envases, para productos de limpieza, para utensilios… Todo tiene que tener su lugar: estanterías bien fijadas, cajones, armarios que no se abran solos al moverte.
También es importante separar bien lo que es comida de lo que es limpieza. Saber que todo está donde debe estar te quita muchos problemas de la cabeza.
El orden también ayuda a trabajar más rápido. Si sabes que las pinzas están siempre en el mismo sitio, no pierdes tiempo buscándolas cuando hay cola. Parece básico, pero en momentos de presión se nota mucho.
Aquí solo hay soluciones simples, resistentes y fáciles de limpiar. Todo lo que sea práctico suma.
La energía y otros elementos que vas a necesitar
Este es uno de esos temas básicosque suelen pasarse por alto. Sin agua no limpias, sin electricidad no funciona nada y sin gas no cocinas en muchos de los casos.
El depósito de agua limpia tiene que ser suficiente para una jornada normal. Lo mismo con el de aguas sucias. Quedarte sin agua a mitad del día es un problema grande. También hay que pensar en cómo se rellena y se vacía, que sea fácil y rápido.
La instalación eléctrica tiene que aguantar todo lo que enchufes. No vale ir justo. Mejor que sobre un poco a que salte todo cuando estás trabajando. Y si usas generador, que sea silencioso y fiable, porque el ruido molesta tanto a ti como a los clientes.
Con el gas pasa algo parecido. Bombonas bien sujetas, instalación revisada y fácil acceso por si hay que cerrar rápido. Aquí no se improvisa. Todo claro y seguro.
Bullroller foodtruck, fabricantes de food trucks y remolques a medida, le explican a sus clientes que, antes de pensar en extras o en diseño, es mejor asegurarde de que las instalaciones básicas están bien dimensionadas para su forma de trabajar, porque eso evita muchos problemas después. Tú piensa el palo que sería tener un Food Truck a la última… pero olvidarte de detalles tan simples como el almacenamiento o el depósito de agua.
Permisos, higiene y seguridad, los tres pilares de todo negocio
Un food truck tiene que cumplir normas, igual que cualquier local de comida. Y, si no las cumples, te pueden cerrar.
Hace falta pensar en superficies fáciles de limpiar, suelos antideslizantes, zonas separadas para manipular alimentos y para lavar. Todo esto es para trabajar con tranquilidad.
También hay que tener extintores, botiquín, luces de emergencia si hacen falta. Cosas básicas, pero obligatorias. No esperes a que alguien te las pida.
En cuanto a permisos, cada ciudad es un mundo. Hay que informarse bien de dónde se puede poner el food truck, qué papeles hacen falta y qué horarios están permitidos. Es mejor preguntar antes que llevarse una sorpresa después.
Cumplir con todo esto desde el inicio te ahorra estrés. Sabes que estás haciendo las cosas bien y te puedes centrar en vender y atender a la gente.
No te olvides de esos pequeños detalles que te facilitan tu día a día
Una buena iluminación interior, sin ir mucho más lejos, porque ver bien lo que haces evita errores y cansa menos la vista.
El mostrador también es importante, porque es donde más tiempo vas a trabajar. Tiene que ser cómodo, resistente y fácil de limpiar. Y, si hay sitio para apoyar bolsas o bandejas, mejor.
Otro detalle es la ventilación para el calor. En verano, dentro de un food truck puede hacer mucho calor. Un ventilador o una pequeña salida de aire ayuda mucho a aguantar el día.
Y luego están las cosas que parecen tontas, pero no lo son: ganchos para colgar trapos, imanes para cuchillos, relojes visibles, papelera accesible. Todo suma.
Al final, un food truck no deja de ser un espacio pequeño donde pasas muchas horas. Cuanto más cómodo y práctico sea, mejor humor tendrás y mejor atenderás.
Pensar a largo plazo antes de lanzarse
Antes de cerrar el tema, piensa si lo que estás montando hoy te va a servir también dentro de un año. Muchas veces las decisiones se toman deprisa, con ganas de empezar ya, de abrir cuanto antes. Y eso es normal, pero ahí suelen venir los problemas después.
Equipar bien un food truck significa elegir con cabeza: cosas que no se rompan al poco tiempo, que aguanten el ritmo diario y que no te obliguen a cambiar todo a los seis meses. A veces lo barato sale caro, sobre todo cuando trabajas muchas horas seguidas.
También hay que pensar en que el negocio puede cambiar. Hoy vendes hamburguesas, pero mañana igual quieres añadir otra cosa sencilla, una opción diferente o ampliar la carta. Si todo está tan justo que no puedes mover nada ni añadir un pequeño equipo, te sentirás atrapado. Dejar un poco de margen, aunque al principio no lo uses, da mucha tranquilidad.
Escuchar a gente que ya tiene food truck ayuda mucho. Ver cómo trabajan otros, fijarte en lo que hacen bien y en lo que no repetirías y preguntarles, porque nadie nace sabiendo y casi todos han aprendido a base de errores.
Montar un food truck suena muy bien, y lo es, pero no es solo cocinar y ya está
Es pensar, decidir y organizar muchas cosas pequeñas que luego hacen que todo funcione. Pararse un rato, hacer una lista mental y pensar en cómo será un día normal de trabajo ayuda mucho. Imaginarte dentro, moviéndote, atendiendo, limpiando.
Si algo no encaja en tu cabeza, seguramente luego tampoco encaje en la realidad.

