La gente se anima a plantar olivos sin saber muy bien qué planta elegir. Yo tampoco sabía mucho al principio, pero al investigar me di cuenta de que cada tipo de olivo tiene sus cosas, y si te lanzas a plantar sin conocerlas, puedes acabar con un olivo que apenas da aceitunas o que sufre demasiado con el clima. Por eso quiero contarte qué tipos de plantas de olivo puedes plantar, en qué condiciones van bien y algunos trucos para cuidarlas.
Voy a hablar de cuatro tipos que son bastante comunes: Arbosana, Hojiblanca, Arbequina y Picual. Te voy a contar desde cuándo plantarlas, qué terreno les gusta, cómo cuidarlas y algunas cosas que me parecen importantes si quieres que crezcan bien.
Arbosana
La arbosana es un tipo de olivo que viene de España, pero que se ha hecho bastante popular en otros sitios. Es pequeñita, no crece demasiado, y produce aceitunas rápido. Es ideal si no quieres esperar años para ver resultados.
Se adapta bien a climas templados, no le va nada bien el frío extremo ni las heladas fuertes, así que si estás en una zona donde el invierno es muy duro (como yo, que vivo en Galicia y allí hace un invierno muy duro) hay que protegerla un poco.
En cuanto al terreno, prefiere suelos ligeros, que drenen bien el agua. Si la pones en un suelo pesado y que retenga mucho agua, puede que se enferme o que las raíces no respiren bien.
La época de plantación más recomendable es entre otoño y principios de primavera. En verano también se puede plantar, pero hay que regar más y vigilar que no le dé demasiado sol directo al principio, porque las raíces todavía son débiles.
En cuanto al cuidado, no es muy exigente, pero sí que hay que estar atento al riego, sobre todo en los primeros años. Una vez que la planta está asentada, aguanta bastante la sequía. También conviene podarla un poco para que mantenga forma y no se enrede.
Si te animas, verás que da aceitunas con buen sabor y en cantidad decente.
Hojiblanca
La hojiblanca es un poco más alta que la arbosana y tiene hojas más grandes. Es un olivo muy versátil, porque sus aceitunas sirven tanto para aceite como para comer. Eso sí, es un poquito más delicada con el frío. Si tu zona es muy húmeda en invierno o hace heladas constantes, hay que protegerla un poco.
El suelo ideal es algo arenoso o franco, que no se encharque. También se adapta a terrenos con algo de piedra, pero no demasiado compactos.
La Hojiblanca florece a finales de primavera, y la época de plantación ideal es entre noviembre y marzo. Si la plantas en otra época, hay que estar más atento al riego y al sol, porque la planta puede estresarse.
La hojiblanca es que necesita algo más de poda que la arbosana, porque crece más y puede enredarse si no la cortas a tiempo. Y cuando digo poda, no hace falta volverse loco: basta con quitar ramas secas o que crecen hacia dentro.
También es buena idea vigilar las plagas, especialmente la mosca del olivo, que le gusta mucho. Un truco: rociar con aceite de neem en primavera ayuda bastante sin ser agresivo para la planta.
Arbequina
La arbequina es famosa porque es pequeña, resistente y bastante rápida dando frutos. Si no tienes mucha experiencia, esta es una buena opción. Se adapta muy bien a diferentes climas, pero prefiere que no haga demasiado frío. No le gustan las heladas intensas, aunque puede aguantar algo si la proteges.
El terreno ideal es similar al de la arbosana: suelos ligeros, bien drenados, y que no retengan mucha agua. No es muy exigente, por eso muchos principiantes la eligen. También soporta algo de sequía, aunque durante el primer año conviene regarla con frecuencia para que las raíces se desarrollen bien.
Se planta mejor entre otoño e invierno, así las raíces tienen tiempo de agarrarse antes de que llegue el calor fuerte. Si la plantas en primavera o verano, tendrás que estar muy pendiente del riego.
En cuanto a poda, no necesita mucho: unas ramas que sobresalgan demasiado o que estén secas y listo. La Arbequina da aceitunas pequeñas, ideales para aceite, pero también tiene un sabor agradable si quieres comerlas directamente.
Picual
La picual es muy popular en España porque da mucho fruto y el aceite tiene un sabor fuerte y característico. Es más grande que los anteriores y necesita espacio, así que si tienes un patio pequeño, puede que no sea la mejor opción.
Es resistente al frío moderado y también aguanta bastante sequía. Eso sí, si tu zona tiene suelos muy pesados o que se encharcan, hay que mejorar el drenaje o plantar en una pequeña elevación. La picual se planta mejor en otoño o invierno, igual que las otras, aunque también puedes plantarla en primavera si controlas bien el riego.
Esta planta necesita un poco más de cuidado en poda y plagas, sobre todo si quieres que produzca bien. Una poda ligera cada año ayuda a mantener la forma y facilita la recolección. También hay que vigilar los hongos y la mosca del olivo, sobre todo en climas húmedos. Pero si la cuidas un poco, la picual recompensa con muchas aceitunas y aceite de calidad.
¿Cómo elegir la mejor para tu clima y terreno?
Elegir el tipo de olivo correcto depende mucho de dónde vivas y del espacio que tengas. Por ejemplo, si estás en una zona con inviernos suaves y veranos secos, puedes plantar casi cualquiera de los cuatro tipos. Pero si hace mucho frío o hay heladas frecuentes, mejor evitar la arbosana o la arbequina sin protección extra.
El suelo también importa. Ninguno de estos olivos aguanta suelos encharcados, así que si tienes arcilla pesada, conviene mezclar un poco de arena o plantar en un montículo. Además, todos necesitan buen drenaje, así que ojo con el riego excesivo.
Si estás empezando, lo más sencillo es la arbequina. Es resistente, pequeña y da frutos rápido. La arbosana también es buena, pero crece un poquito más y necesita algo más de atención con el riego. La hojiblanca es versátil pero un poco delicada, y la picual es perfecta si tienes espacio y quieres producir mucho.
Cuidados básicos necesarios
Primero, riego. Todos los olivos jóvenes necesitan agua constante durante el primer año. Luego se vuelven más resistentes, pero nunca está de más vigilar durante sequías largas.
La poda es otra cosa importante. Basta con eliminar ramas secas, ramas que crecen hacia dentro y equilibrar la forma del árbol. Esto ayuda a que la luz llegue bien a todas las ramas y evita problemas de hongos.
Otro punto clave son las plagas y enfermedades. La mosca del olivo y algunos hongos pueden aparecer, sobre todo en climas húmedos. Hay productos ecológicos como el aceite de neem que funcionan bastante bien sin ser agresivos para la planta.
Y, aunque no lo parezca, el trasplante de un olivo joven debe hacerse con cuidado. No arranques la planta de forma brusca, conserva las raíces y planta a la misma profundidad que estaba. Eso marca la diferencia para que el olivo se adapte rápido.
Tener en cuenta el terreno antes de plantar
Los profesionales de los Viveros La Herriza, que trabajan con diferentes tipos de plantas, entre ellas olivosinsisten enno elegir una variedad solo porque sea famosa o porque todo el mundo la plante. Lo importante, nos dicen, es mirar primero el clima de la zona, el tipo de suelo y el espacio real que tienes.
Por ejemplo, una picual puede ser muy productiva, sí, pero si la plantas en un terreno pequeño, húmedo y mal drenado, lo normal es que sufra y no dé buen resultado. Y con la arbequina pasa algo parecido: es resistente y agradecida, pero si el suelo retiene demasiada agua, las raíces lo acaban notando.
Antes de pensar en el nombre de la variedad, conviene pararse un momento y mirar dónde la vas a plantar. Eso, al final, ahorra tiempo, dinero y bastantes disgustos.
Si estás pensando en plantar un olivo, empieza por lo más básico
No hace falta complicarse: con riego, algo de poda y protección frente a plagas en los primeros años, tu olivo tiene muchas posibilidades de crecer bien.
Recuerda que cada tipo tiene sus puntos fuertes. La Arbosana es rápida y pequeña, ideal para principiantes con espacio limitado. La Hojiblanca sirve para aceite y mesa, pero necesita algo más de cuidado. La Arbequina es la más sencilla y resistente, perfecta si no tienes experiencia. Y la Picual da mucho fruto y aceite fuerte, pero necesita espacio y un poco más de atención.
Pensando a futuro
Al plantar un olivo no solo estás poniendo un árbol, estás invirtiendo en tiempo y paciencia. Vale la pena hacer las cosas bien desde el principio para no arrepentirse después. Mirar la variedad adecuada, plantar en la temporada correcta y cuidar el suelo y el riego puede marcar la diferencia entre un árbol que lucha por sobrevivir y uno que da frutos de forma constante.
Si te tomas unos minutos para revisar tu clima, el tipo de suelo y el espacio disponible, y aplicas los cuidados básicos que hemos visto, tendrás un olivo que crezca saludable. Y aunque al principio parezca mucho trabajo, la satisfacción de ver crecer un árbol que produce tus propias aceitunas vale totalmente la pena.

