Prepara ya tus próximas vacaciones de verano en Alicante

Alicante

Quiero uno divertido, de reírme, de pegarme un baño cuando me dé la gana, de comer rico sin remordimientos y probar cosas que luego recuerde sin tener que forzarlo. Alicante me encaja porque es fácil, porque todo está cerca, porque tiene una playa chula y porque hay mil planes que no necesitan planificarse para salir bien.

Y eso es lo que busco: un verano fácil de vivir, sencillo de organizar, y con historias divertidas que no tengan que ser épicas para molar.

 

Alicante, o el arte de no complicarse

Si tuviera que describir Alicante en una frase sería: aquí las cosas fluyen sin empujar mucho. No es un sitio donde tengas que hacer turismo extremo, ni caminar 40 kilómetros diarios, ni llevar 17 planes cronometrados para sentir que “aprovechaste”.

La ciudad es cómoda, y puedes ir andando a casi todas partes. Si te cansas, hay bus o tram. Si no quieres ir muy lejos, no pasa nada, tienes playa al lado. Si quieres plan, hay plan. Si no quieres plan, no tienes por qué tenerlo, nadie te va a mirar mal por tumbarte al sol como un lagarto feliz.

A mí eso me cambia la vida, yo no quiero unas vacaciones que me exijan rendimiento, quiero unas que me bajen las revoluciones. Y aquí lo bonito es que puedes hacer las dos cosas: descansar o activarte, pero sin sentir que una opción es la incorrecta.

También se agradece que comer sea fácil, rico y sin postureo exagerado. Que la gente no esté en modo “quiero impresionarte” sino “pásalo bien”. Que si quieres cenar a las 11, nadie se sorprenda, y si quieres desayunar a las 12, menos todavía. Aquí el horario es feliz, como el verano debería ser siempre.

Y lo mejor: el clima. Sol casi siempre, brisa buena, y esa sensación de que el día no compite contra ti, sino que se deja querer. No tienes que “aguantar” el clima, lo disfrutas.

 

Playas para vivir bien sin planear demasiado

Todas las playas tienen su encanto, pero yo soy fan de tres por encima del resto: Playa de San Juan, Postiguet y Albufereta. Por prácticas, por bonitas y por divertidas.

San Juan es la playa de “aquí hay sitio para todos”. Larga, ancha, cómoda. Si vas en grupo, nadie se pisa, nadie se molesta, nadie acaba sin espacio para su toalla. Aquí se viene a bañarse, a jugar a las palas, a tostarse un rato sin agonía y a tener la tranquilidad de que todo está bien. Si la playa fuera una persona, esta sería la que dice “tranqui, que cabe todo”.

Postiguet es más de andar, parar, meterte al agua, salir, comer un helado, volver al mar, repetir. A mí me encanta porque está al lado de la ciudad y sientes que no tienes que desconectarte de nada para estar conectada al verano. Es práctica y chula a la vez. Aquí vi por primera vez a gente haciendo flyboard y pensé: “yo eso lo hago sí o sí, aunque me dé miedo”.

Y Albufereta es más calmada. Más pequeña, más tranquilita, más de “vengo a estar”. Pero no te engañes, que desde aquí salen actividades acuáticas muy divertidas, así que no es playa de siesta absoluta, es playa de siesta y luego jaleo del bueno si te animas.

 

Actividades PLANEADAS que pueden sacarte una sonrisa

Vale, sí, no todo va a ser ir a la aventura. A veces, planificar cosas también tiene su jugo:

 

Banana Boat

Si no lo has probado, te lo resumo: risas, agua, gritos, rebote, más agua, intentar no caerte, caerte, salir a flote, reírte otra vez.

¿Objetivo? Pasarlo bien. ¿Objetivo real? Caerte con alguna clase de dignidad, si es posible. Pero no, la verdad es que casi nunca es posible, pero tampoco importa.

Aquí no gana el más fuerte, ni el más fit, ni el que dijo “yo no me caigo ni loco”. Aquí gana el que acepta rápido que se va a remojar y lo disfruta. Creo que lo bonito del Banana Boat es que solo puedes agarrarte, reír, chillar y seguir viva.

Además, une a la gente. Yo he visto grupos, empezar con “hola, encantado” y terminar con “hermano, te vi volar por los aires, jamás olvidaré ese momento”. Es un plan que te despeina por fuera y por dentro. Y lo necesitas.

No hace falta preparación. Nadie sabe lo que hace, ese es el truco. Lo haces igual, y sale bien porque sale caótico, y el caos en verano es saludable.

 

Crazy Sofa

Es literalmente un sofá inflable, siendo arrastrado muy rápido por el agua. Te quiere lanzar lejos y lo intenta con todas sus fuerzas, y tu misión es no salir volando en el primer giro. Probablemente saldrás volando igual.

¿Es divertido? Muchísimo. ¿Es elegante? Cero. ¿Te arrepientes después? Jamás. ¿Lo repetirías? Mientras estás en el agua, dices no. Cuando estás seca, dices sí.

Lo mejor de esta actividad es ver las caras de la gente. La persona más callada de repente saca el grito más agudo del planeta. La que iba de “yo controlo” acaba dentro del mar antes que nadie. Y la que no quiso probarlo al principio, luego está diciendo “venga va, una vez solo”.

También tiene ese punto bonito de ser un recuerdo colectivo. Es casi imposible hacer Crazy Sofa y no tener luego una conversación de mínimo 10 minutos recreando el momento, imitando sonidos, exagerando caídas y jurando que “casi” lo controlaste.

Verano puro, 100% real.

 

Flyboard

Consiste en una tabla que te impulsa hacia arriba con chorros de agua. ¿Suena sencillo? No lo es. ¿Es posible? Totalmente. ¿Te sientes ridícula al principio? Sí. ¿Te da igual a los 3 minutos? Pues también.

Lo más divertido es no hacerlo perfecto, sino darte cuenta de que puedes hacerlo aunque no lo domines. No necesitas ser increíble, solo atreverte tres segundos seguidos, poruqe con eso ya flotas. Y cuando flotas, aunque sea literal medio metro, tu cerebro hace: epifanía veraniega.

Yo creo que el flyboard es la prueba de que el cuerpo puede no saber lo que hace, pero la felicidad va por otro lado. Sales del agua queriendo chocar la mano con todo el mundo. Es imposible bajar del flyboard y seguir siendo la misma persona durante al menos 20 minutos. Te sientes poderosa, empapada y contenta. Combo ganador.

 

Parasailing

Aquí no hay sacudidas, ni giros locos, ni sustos. Aquí hay altura bonita, silencio agradable y una sensación rarísima de paz que no esperabas. Estás tú, el aire, el mar allá abajo y esa calma que te entra sin pedir permiso.

Lo chulo del parasailing es que es emocionante sin ser intenso. Impresiona sin asustar. Es el plan perfecto para cuando quieres sentir cosas bonitas pero no quieres terminar bebiendo agua por la nariz. Y también es un momentazo para pensar, pero sin ponerse profunda. Pensar en plan: “qué bien estoy”, “qué suerte tomar el sol sin chaqueta”, “al final la vida es esto también”.

Y ya está. No se necesita más reflexión. Es un momento simple, limpio y feliz.

 

Disfruta seguro, que es lo más importante

Entre tantas actividades, siempre viene bien un recordatorio básico: si te cansas, párate; si te agobias, respira; y si algo no te apetece, ¡no lo hagas! Esa es la regla más simple para pasarlo bien sin problemas. No hace falta forzarse, ni intentar aguantar más de lo que se puede, ni competir con nadie. El verano está para disfrutarlo, no para estresarse.

Además, desde Deshoras Playa Postigue, empresa que te busca espacios y equipamientos para todo tipo de actividades en Alicante, nos aconsejan, además, revisar siempre el equipo antes de usarlo y escuchar las instrucciones del personal para evitar accidentes y que todas las actividades sean seguras y divertidas.

 

Comer bien sin volverse loca

Después de moverte tanto, el cuerpo exige comida rica, y aquí Alicante te tiene cubierta sin complicaciones.

 

Mis básicos:

  • Arroz a banda. Simple y sabroso.
  • Calamares a la plancha con limón. Combo clásico, nunca falla.
  • Helado. Sin excusa, sin clima ideal, sin momento perfecto. Helado porque sí.
  • Agua fría. Importantísimo, porque hidratarse es sensato.
  • Granizado de limón. Duele el cerebro 3 segundos, alegra el alma 20 minutos.

Y lo mejor: nada es pesado si lo alternas con baños de mar. Ciencia veraniega básica.

 

Pequeñas reglas para organizar un viaje sin perder la cabeza

Yo me organizo así y me funciona:

  1. Hotel o apartamento primero.
  2. Transporte después.
  3. Elegir 2 o 3 actividades que me emocionen.
  4. Dejar huecos libres para no tener nada planeado que hacer y dejarme llevar.
  5. Recordar que la improvisación también es plan.
  6. No competir con nadie.
  7. No querer vivir 6 días en 24 horas.

Es fácil, es lógico… es amable contigo.

 

La parte que importa de verdad

Planear el verano es quererse un poquito, decir “me merezco algo bonito” y ponerte manos a la obra. Solo necesitas que te pase algo real, divertido, tuyo.

Alicante tiene eso. No te exige transformarte en nadie. Te deja ser tú, pero más relajada, más feliz y con arena en los pies.

Y si al final del verano vuelves pensando “qué bien me ha sentado”, ya está. Ese era el plan. Y ese es el éxito real.

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